La ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones ha sido cuanto menos extraña. Nos ha dejado tres goleadas contundentes, una sorpresa, algunos interrogantes y una conclusión que, con el respeto del Tottenham y del Shaktar, parece definitiva: es casi seguro que habrá cuatro clásicos entre el 16 de abril y el 3 de mayo.
De momento los cuartos de final de la Champions han sido atípicos. En primer lugar, por las abultadas goleadas que casi han despejado ya una eliminatoria. El Real Madrid venció por cuatro goles a cero al Tottenham Hotspur en el Santiago Bernabeu, mientras que el Barcelona hizo lo propio por cinco goles a uno frente al Shaktar Donetsk en el Nou Camp. Así, queda servido ya el morbo del posible cuádruple clásico y se inicia el debate acerca de que equipo llega mejor a la etapa reina de la temporada.
Ambos partidos se caracterizaron por el amplio dominio de los dos conjuntos españoles en el ataque: el Madrid, atacando continuamente y marcando cuatro goles y el Barcelona, que si bien no consiguió generar tanto peligro, las ocasiones de las que dispuso las convirtió en gol. Sin embargo, el Real Madrid realizó un partido más sólido que el Barcelona en el campo defensivo: el Tottenham no creó peligro en la portería de Iker Casillas mientras que el Shaktar sacó los colores a la defensa del Barcelona en múltiples ocasiones, pese a lo que refleja el marcador. Sin embargo, hasta que no se enfrenten de nuevo en la vuelta, no se despejará la duda de si el dominio absoluto del Madrid se debió a la expulsión del Crouch en el minuto 14 de partido y si los fogonazos del Shaktar fueron un despiste puntual del Barcelona o realmente un signo de declive en el rendimiento del conjunto culé.
La segunda razón por la que estos cuartos de final están siendo atípicos es por la sorpresa que dio el Schalke 04 ganando al Inter de Milán por cinco goles a dos en el Giuseppe Meazza. En un partido que pareció al principio del Inter, se impuso el equipo alemán de manera abultada con una actuación destacada de los españoles Jurado (que provocó un gol en propia puerta del Inter) y de Raúl (que no faltó a su cita con el gol). Pero el gran protagonista de la noche fue el brasileño Edu, que marcó un doblete que redondeó una victoria que permite soñar al Schalke con las semifinales, ronda que no alcanzaban en competición europea desde la temporada 2005-2006 en la que el Sevilla les eliminó de las semis de la UEFA. Parece difícil una remontada por parte del combinado transalpino, que ha encontrado un rival inesperadamente duro, y tendrá que luchar si quiere revalidar su título de campeón de la Champions.
En el último partido de la jornada, el Manchester United ganó el derbi inglés gracias a un solitario gol de Rooney al Chelsea. El equipo dirigido por el escocés Alex Ferguson consiguió romper con esta victoria una racha de nueve años sin ganar en Stamford Bridge. En un choque en el que pudo ganar cualquiera de los dos equipos, destacó el poderío ofensivo del Chelsea que remató a puerta en seis ocasiones (no fue la noche de Torres ni la de Drogba) y la efectividad del Manchester, que remató a puerta la mitad de veces que el Chelsea y consiguió llevarse el partido liderado por un gran Ryan Giggs, que asistió a Rooney en el gol de los diablos rojos.
Al revés que en los demás partidos de esta jornada de Champions, no se pude aventurar un posible vencedor de la eliminatoria Chelsea-Manchester, ya que ésta, por el juego de ambos equipos y por el ajustado marcador, se presenta como la más igualada de todas las que de momento se han disputado. De momento, el Tottenham y el Shaktar no han sido los temibles rivales que apearon al Milán y a la Roma en octavos de final, y el Inter no ha sido el Campeón que fue el año pasado, cayendo derrotado por el que ya puede ser considerado por méritos propios como el equipo revelación de esta edición de la Liga de Campeones. Lo del Madrid y el Barça es, de momento, otra galaxia.

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